Poco a poco, despacio, lento, sin prisas. No quiero correr, porque mientras más rápido vaya, antes llegaré a la meta. Y no quiero llegar a la meta. La meta es el fin. Y yo no quiero el fin, quiero el infinito, lo eterno, lo ilimitado. Puedo esperar, tengo paciencia. Espero el primer "te amo", espero la primera vez, espero tu invitación a uno de los eventos más importantes de tu vida. ¿Llegará todo? No lo sé, lo iré descubriendo poco a poco. Es la magia de la vida: no saber qué es lo que va a pasar, tener intriga, esperanza, ilusión.
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