Sé que suena absurdo (de hecho ES absurdo), pero me hace una tremenda ilusión que lleguen las navidades. Sólo para sentir frío, tener que abrigarme con batas, mantas y pulovers, embriagarme con el ligero olor a lluvia y poder pasear por las calles hermosamente iluminadas de la mano de mi novio. Supongo que es porque el año pasado me quedé con las ganas de tener una Navidad romántica; teniendo en cuenta que por aquel no tan lejano entonces yo era la novia de un cubito de hielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario