Ahora disfruto al máximo cada beso que me das, porque no sé si va a ser el último. Me frustra mucho no poder leerte la mente, no poder saber lo que piensas. Me asusto cuando me dices que tenemos que hablar, porque no sé qué es lo que me vas a decir, por dónde me vas a salir. Me dices que tú eres el problema, que no quieres hacerme sufrir. Sim embargo, no lo consigues. Lo siento mucho, pero es así. Mi imaginación no corre, vuela. Por eso, es mejor que me digas lo que realmente ocurre, porque puede que me esté imaginando cosas mucho peores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario